Envuelto en los aromas del escándalo se huele el último episodio del misterio que estremece al Seguro Social. Todo parte de una grabación recibida de manera anónima (¿?) en la que supuestamente César Mora Eguiarte, jefe de compras del IMSS, y Rafael Castro, un director del laboratorio Novartis, negocian una compra de medicamentos por 80 millones, comisiones incluidas. En realidad, la voz del que se supone es César Mora (IMSS), es la de Carlos Abelleyra Cordero, un alto funcionario del laboratorio Stendhal. La otra sí es la de Rafael Castro (Novartis). Castro fue mano derecha de Juan Lozano. Lozano es brazo ejecutor de Daniel Karam. Es señalado como estratega de la guerra sucia por el caso de la guardería ABC. El círculo se cierra. Lorenzo Martínez —director de administración en el IMSS y jefe de César Mora— no se lleva con Karam. El golpe de la grabación es para alejar el escándalo de Juan Lozano. Lorenzo Martínez fue cesado.
Quienes maquinaron el bisne activaron el detonador. Lo importante es la bomba. A las 17:45 del martes, cayó un rayo fulminante. César Mora fue sacrificado. Cinco horas después se escuchó el trueno en el Canal de las Estrellas. Lo filtró el Seguro, ¡Seguro! A medianoche, en vuelo a Seúl, @FelipeCalderon ordenó por Twitter investigar (la corrupción en el IMSS es un negocio de mil millones). La industria farmacéutica está indignada. Amedrentada. Van a soltar que Carlos Abelleyra de Laboratorios Silanes está metido hasta el cuello en la transa. Fue jefe de Juan Lozano (IMSS) y de Rafael Castro (Novartis).
En política, lo que parece es. ¿Para qué sacar la bomba del secreto y aventarla a la opinión pública? ¿Por qué el IMSS nos hace creer que tiene los pelos de la burra en la mano? ¿Por qué manda macabro mensaje a los proveedores de medicinas? Rigor aparente del tamaño del miedo. A César Mora (IMSS) no lo van a condenar por hablar por teléfono. Eso no es delito. Si el funcionario es culpable de corrupción, será inhabilitado. Si es inocente, ya lo destrozaron. Sólo es un peón en este ajedrez.
Hay evidencia de espionaje; un presidente encolerizado; otra tormenta. Seguro, condena generalizada. El sabueso hace como que busca hueso. Lo tiene en el clóset. Es secreto a voces desde hace año y medio.
Alguien sopla. Faltan nombres. Alejandro Kuri; Bernardo Buzali; Laboratorios Stendhal. Y mucho más. No se pierda el próximo capítulo de la telenovela: “Cuando querer es no poder”.
El otro asunto:
Mexicana será Mexicanita. La mandan a volar. Lunes o martes se decide cuándo. ¿Con 150 millones de dólares, 28 aviones viejos y la bendición guadalupana? Hay tres propuestas. Ganará PC Capital, empresarios dedicados a fondos de inversión. Mexicanita volará siete rutas nacionales y 27 internacionales. La cabeza será Arturo Barahona, ex director de Aeroméxico y Alsea (Domino’s Pizza, Burger King y Starbucks) a quien mandaron a volar por sus malos resultados. La SCT apoya a PC Capital. Los acreedores, también. Se decidirá en las siguientes dos semanas. La competencia ni se despeina.
Onésimo Cepeda no es la excepción, aunque su talante descarado agrega visibilidad a los defectos que comparte con otros miembros de la cúpula eclesial católica. Frívolo, mundano, dado a los lujos y los excesos, el actual obispo de Ecatepec es orgulloso enlace entre los poderes del dinero (él mismo perteneció a la plataforma financiera de la que despegó Carlos Slim), la política (le encanta "apadrinar" candidatos y participar en reuniones selectas de gobernantes y otros elementos de la farándula partidista) y la religión. Su caso es extremoso, ciertamente, pero no por el fondo de las cosas, sino por las formas: Norberto Rivera y Juan Sandoval, por ejemplo, practican suertes parecidas a las antes mencionadas, pero sin la rotunda impudicia de quien ahora enfrenta una orden de aprehensión por considerarlo presunto responsable de fraude procesal y lavado de dinero en un proceso en que el hombre supuestamente dedicado al servicio de Dios aparece en el escenario como súbito dueño de una colección de obras de arte o como súbito e inexplicado propietario de 130 millones de dólares.
Las andanzas de nota roja del obispo Cepeda son parte de la descomposición que en años recientes se ha ido evidenciando en el ámbito directivo de la franquicia mexicana del también vapuleado negocio vaticano. El mayor escándalo correspondió a quien durante décadas había sido una especie de intocable, el jefe indiscutido de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, idolatrado por segmentos de alto poder económico y notable resonancia política y social que lo convirtieron en modelo de virtudes y ejemplo de logros vivenciales. El poder de los legionarios fue suficiente para mantener impune en vida al citado Maciel, a pesar de las múltiples acusaciones de abusos sexuales que en su momento fueron combatidas cual si fueran heréticas por esos cruzados de las decencias de alcurnia o de chequera reciente. Caída la máscara, confirmadas las denuncias e incluso conocidos peores detalles de la vida de Maciel, esa clase pudiente mexicana se ha tejido un velo de pudor silente, tratando de mantener a flote las antaño orgullosas instituciones educativas que se fundaban en la biografía de quien consideraban cuasi santo, el "padre" maravilloso e intachable que acabó en la ignominia, mientras sus antiguos adoradores fingen ver para otro lado y se niegan a a la autocrítica profunda.
Abusos de poder parecidos ha practicado Norberto Rivera para eludir la parte de responsabilidad que le toca en el mantenimiento en suelo mexicano y en ejercicio sacerdotal de personajes ampliamente denunciados por abusar de menores de edad. Las acusaciones hechas en México se toparon con la red de complicidad de esos poderes, el dinero, la política y la elite eclesial, e incluso en tiempos del foxismo se usó el aparato gubernamental para amedrentar y retirar del país a extranjeros que en ejercicio de la abogacía promovían el proceso llevado en Estados Unidos contra el cardenal Rivera por proteger de manera destacada a uno de los presbíteros pederastas.
Juan Sandoval, por su parte, ha mezclado el burdo tutelaje de un personaje de mala película mexicana de charros, Emilio González Martínez (formalmente gobernador de Jalisco, aunque en la práctica se desempeñe como acólito del cardenal), con la incursión frecuente en la política nacional mediante declaraciones destempladas y frases burdas, fortalecida esta vertiente en el litigio que ha mantenido con el jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, a quien trata de descarrilar de sus pretensiones presidenciales a causa de las decisiones tomadas en el Distrito Federal respecto al aborto, los matrimonios de personas del mismo sexo y la posibilidad de que adopten.
En varios estados de la República, los jefes católicos asumen su función en términos de convivencia ventajosa con los poderes locales, gestionando donaciones y ayudas con cargo al interés público, otorgando el visto bueno a las políticas oficiales contrarias a las mayorías, convalidando el actuar de funcionarios, formando parte de ese retablo de poder que se regocija en sus propios privilegios y se mantiene distante de su pueblo. Una excepción notable en esas alturas eclesiales es el obispo de Saltillo, Raúl Vera, peregrino que de Chiapas al norte ha sido voz fuerte en defensa de los pobres y en la denuncia de abusos. No en esas cúpulas, pero sí de manera que merece consignarlo, está el trabajo de base de sacerdotes que en lugares como Oaxaca y Chiapas practican conductas distantes de las de sus máximos jefes formales, sin enredarse en herencias apropiadas, en colecciones de arte obtenidas mediante fraude ni en presuntos cheques por millones de dólares.
Para variar:
A Estados Unidos le interesa precisar que los dos helicópteros de guerra que ha donado a México son para "transporte" de tropas y "reconocimiento" de terreno, mas no para operaciones directas que pudieran significar violaciones a los derechos humanos. Son aparatos militares, pero no vienen con armas, aunque podrían llevarlas, si fuera necesario, es el fraseo gringo que pretende eludir el hecho de que tanto peca el que mata a inocentes como el que regala helicópteros. Todo sea por el caballo de Troya denominado Iniciativa Mérida... En el desfile de nombres aparece ahora un presunto operador estelar de El Chapo, apodado La Puerca. Lo cierto es que esa recolección de nombres y apodos sólo aporta mínimos cambios circunstanciales a un negocio que sigue adelante, con grandes ganancias y con redes internacionales en las que participan los cultivadores y distribuidores, pero también quienes oficialmente deben combatir esas actividades... Y, mientras López Obrador termina su recorrido por el estado de México, con el que ha frenado la pretensión galopante de aliar al PRD con el PAN, ¡hasta mañana, en esta columna que no quita la vista del proceso de designación de los tres consejeros del IFE, aparentemente estancado, pero en realidad sujeto a negociaciones y presiones que pretenden llegar al mismo punto original: predominio del PRI y plaza para Televisa!.
Dos organismos especializados (Cepal y Unicef) divulgaron ayer una información escalofriante que pone en su exacta dimensión el verdadero alcance del desarrollo humano en México y el resto de América Latina: poco más de 6 millones de niños y adolescentes latinoamericanos han emigrado de sus respectivos países (ya sea a naciones vecinas o a Estados Unidos) en busca de empleo y mejores condiciones de vida, y lo han hecho solos o, en el mejor de los casos, en compañía de sus progenitores o de uno de ellos, aunque ello les ha acarreado severas violaciones a sus derechos humanos debido a su condición migratoria o la de sus padres.
De acuerdo con los citados organismos, los flujos actuales de migración, sus causas y el impacto en los países de origen, tránsito y destino han posicionado a la migración como un gran desafío para los Estados, sociedades y especialmente para los propios migrantes. Se estima que 6 millones de personas de América Latina y el Caribe han emigrado dentro de la región y alrededor de 25 millones a Estados Unidos y Europa. "Aunque el número exacto de los niños migrantes no se conoce, las estimaciones recientes sugieren que alrededor de uno de cada cinco de ellos es un niño o adolescente (las niñas un poco más numerosas que los varones). Sin embargo, estos números no incluyen los muchos niños que han quedado atrás por los padres migrantes (uno o ambos) o niños que nacen con padres migrantes que han obtenido o no la nacionalidad del país de destino".
Millones de niños latinoamericanos enfrentan a graves limitaciones a sus derechos humanos debido a su condición migratoria o la de sus padres. Las cada vez más restrictivas políticas migratorias, la xenofobia y la discriminación, así como la trata de personas, son algunos de los riesgos y abusos que los migrantes pueden sufrir, sobre todo si tienen una situación migratoria irregular. "Estas vulnerabilidades no están uniformemente distribuidas y dependen de la edad, sexo y país de origen de los migrantes. Hacer frente a estas vulnerabilidades requiere esfuerzos concertados y la actuación tanto de los países de destino como de origen. En América Latina y el Caribe, las causas fundamentales de la migración son variadas y complejas. Cada año se registra un gran número de niños no acompañados que emigran con la esperanza de reunirse con sus padres o para huir de la violencia y la explotación", subrayan Cepal y Unicef.
La falta de oportunidades para los adolescentes en sus propios países en términos de acceso a la educación y la calidad de vida, así como la creciente inseguridad y la violencia a la que este segmento poblacional está expuesto también presiona más y más la emigración de los adolescentes, quienes generalmente lo hacen a través de "canales irregulares". Los niños y adolescentes migrantes son uno de los grupos más vulnerables. "La falta de protección social y jurídica, así como el desconocimiento de sus derechos como migrantes, los convierten en particularmente vulnerables y los exponen a pesadas cargas de trabajo, a la trata de personas con fines de explotación laboral o sexual y el abuso físico y sexual. También están expuestos regularmente a situaciones humillantes que dejan profundas cicatrices emocionales. En particular las niñas, los adolescentes suelen experimentar el abuso y la violencia durante el viaje, sobre todo en los controles fronterizos".
Durante la última década ha habido un aumento significativo en la migración de mujeres de muchos países de la región. Su migración ha sido impulsada por el desempleo, cambios en sus perspectivas económicas y sociales, o la necesidad de garantizar ingresos adicionales para apoyar a la familia y a sus niños. Las mujeres también emigran para escapar de la violencia sexual, el abuso, el estigma social o la presión para casarse.
La detención de migrantes, indocumentados, especialmente niños y adolescentes, es visto con preocupación por varias organizaciones. Si bien los estados en América Latina han reafirmado en repetidas ocasiones su compromiso a no criminalizar la migración infantil, lo cierto es que la legislación vigente en varios países de la región establece acciones punitivas sin ningún tipo de protección especial para los niños migrantes. En la mayoría de esas naciones no hay leyes especiales para estos casos, por lo que los niños generalmente reciben el mismo trato que los adultos. A pesar de todo, para la Cepal y la UNICEF la migración puede tener un "impacto positivo" en la vida de los niños, porque tendrían mayores oportunidades de desarrollo en términos de educación, salud y desarrollo psicosocial. Las remesas ayudan a proporcionar alimentos, vivienda, mejor salud y educación”.
Aun así, lo anterior no elimina lo escalofriante que resulta la expulsión de más de 6 millones de niños y adolescentes por razones económicas y sociales, o lo que es lo mismo, por falta de desarrollo y exceso de discursos. De hecho, los organismos asumen que "el impacto de la migración sobre los niños debe considerarse en el contexto más amplio de la pobreza y las disparidades entre y dentro de los países".
El Farsante de los pinoles.
De la lectoría, sobre la realidad laboral y las "cifras históricas" presumidas por el inquilino de Los Pinos y jilgueros que lo acompañan: “mi hija, una jovencita universitaria recién egresada vio un anuncio de empleo en una página del gobierno para trabajar como asistente del área de cultura del Club Alemán. Hizo su solicitud, presentó examen de aptitud, llenó los requisitos correspondientes –entre los que estaba la afiliación al IMSS–, y pese a que era poca la paga, aceptó el trabajo del cual no era la única aspirante. Todo parecía perfecto, al fin mi hija tendría un trabajo y se presentó a laborar en el sitio y hora indicado y firmó un contrato por 28 días. No habría nada de raro en esta historia de no ser porque exactamente a la semana de haber iniciado labores, su jefe inmediato le llamó para decirle que se presentara en el departamento de recursos humanos a firmar su renuncia voluntaria porque el Club ya no requería de sus servicios inventando un sin fin de pretextos. El detalle que llamó poderosamente mi atención fue que ella era una de las cuatro personas que había sido contratada en un lapso de ¡UN MES!, para ese mismo puesto y que todos habían corrido con la misma suerte. Mi pregunta es: ¿será a ese el tipo de empleos récord a los que se refería Felipe Calderón?”.
En su perenne cuan fallido intento de esconder el polvo bajo la alfombra, algunas voces ligadas al oficialismo celebran que en el plano internacional México ocupa el escalón número 56 de 194 posibles, en lo que a índice de desarrollo humano 2010 se refiere, siempre de acuerdo con la medición de la Organización de Naciones Unidas. "Es bueno estar dentro del primer tercio de países con mejores expectativas de vida en el planeta", dicen jocosas, aunque nada convincentes.
México, pues, en el escalón 56 del desarrollo humano (versión ONU), lo que provoca mercadológica alegría en esas voces oficialistas, las cuales subrayan que un logro adicional es que el producto interno bruto por habitante se aproxima a 14 mil 200 dólares, con lo que supuestamente el más pobre de los pobres en el país tendría un ingreso idéntico al que percibe el más rico de los ricos (en una simple ecuación, el monto se obtiene de dividir el valor del PIB nacional entre el número de habitantes), es decir, un sobreviviente de Metlatónoc, Guerrero, se da lujos como los de Carlos Slim, de acuerdo con esta simple división que avala la ONU.
Como parte de "la buena noticia" que festejan los jilgueros de referencia, también destacan que el país ocupa la quinta posición latinoamericana en el índice de desarrollo humano, sólo por debajo de Chile, Argentina, Uruguay y Panamá. Así de simple, la noticia parece buena, puede manejarse casi, casi, como un triunfo del modelo económico al que se aferra el grupo en el poder desde hace ya tres décadas al hilo.
Sin embargo, es necesario darle contexto a la noticia que "muestra el éxito mexicano" en materia de desarrollo humano: en 2010, México ocupa el escalón número 56, pero cuando llegó el panismo a la residencia oficial ocupaba el escalón número 55, es decir, que en la década blanquiazul en Los Pinos el desarrollo humano en el país lejos de mejorar ha empeorado; en la primera década del siglo nuevo, la distribución del ingreso y la riqueza se mantiene concentrada en unas cuantas manos, y los jodidos más jodidos están.
Cuando Vicente Fox se apersonó en Los Pinos y prometió el "cambio" muchos le creyeron; seis años después México pasó del escalón número 55 al número 53 en lo que a índice de desarrollo humano se refiere, es decir, un movimiento mínimo, prácticamente imperceptible y totalmente alejado del eufórico discurso foxista –falso, como las promesas de "cambio"– que presumía "logros" y "alcances históricos" en materia precisamente de desarrollo. A finales de 2006 a empujones llegó Felipe Calderón, con un discurso igual de fatuo que el de su antecesor. Tomó la estafeta, supuestamente, y procedió a destrozar el país: uno de sus logros reales es que del escalón número 53 bajó a México a la posición 56, con todo y trucos de medición utilizados por la ONU.
El primero de diciembre de 2000, fecha del arribo de Fox a Los Pinos, México ocupaba la quinta posición latinoamericana en el citado indicador (el de desarrollo humano); lo superaban Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica. Diez años después, ya con Calderón en la residencia oficial, México se mantiene en el quinto escalón regional, por debajo de Chile, Argentina, Uruguay y Panamá. En 1990 México ocupaba la segunda posición en América Latina en el renglón que se menciona, seguido por Cuba, Argentina, Panamá, Uruguay, Costa Rica y Chile.
Ya con el debido contexto, todo indica que esas voces oficialistas de plano no saben de qué hablan o, tal vez, conocen a la perfección de qué se trata y por lo mismo intentan distorsionar los hechos y presentarlos como "buenas noticias". Con 50 por ciento de la población en la pobreza y la miseria, con 75 por ciento de los empleados con un salario de hambre, con altas tasa de desempleo, con la permanente expulsión de mano de obra, con los indígenas en el olvido y el hambre, y con la espeluznante concentración de la riqueza y el ingreso que prevalece en el país, ¿realmente "es bueno estar dentro del primer tercio de países con mejores expectativas de vida en el planeta", como presumen los jilgueros? Qué cara dura.
Este año se cumplen 20 desde que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo elaboró su primer informe sobre desarrollo humano. En este contexto, para México las cosas no han cambiado; de hecho se deterioran permanentemente. Por ejemplo, en su reporte correspondiente a 2004 este organismo de la ONU reportó que "la desigualdad de los niveles de desarrollo en México resulta palpable al considerar que el Distrito Federal registra niveles no muy distantes a los de algunos países europeos, mientras Oaxaca y Chiapas no superan el índice de los Territorios Ocupados de Palestina. El índice de desarrollo humano (IDH) en Oaxaca es ligeramente menor al que reportan Cabo Verde y Guyana, y apenas superior a Guinea Ecuatorial, Uzbekistán, Namibia y/o Botswana".
En su informe 2010 advierte que "en las mediciones de pobreza multidimensional de México, en uso desde 2009, sobresale la pobreza entre los pueblos indígenas", es decir, para no ir muy lejos, Oaxaca y Chiapas, cuya realidad social y económica no se ha distanciado de los países africanos citados en el informe 2004. Este último advertía que "en Oaxaca se observan los extremos de desarrollo más distantes en una entidad federativa mexicana. Allí se encuentran algunos de los municipios de menor desarrollo humano, como Coicoyán de las Flores, con un IDH de 0.39. En un nivel similar están los municipios de San Simón Zahuatlán, Santa Lucía Miahuatlán, Santa María la Asunción, Santiago Ixtayutla, Huautepec y Santo Domingo Tepuxtepec. Los 15 municipios con menor IDH, los más pobres entre los pobres, se encuentran en sólo cuatro estados de la República: cinco en Chiapas, siete en Oaxaca, dos en Veracruz y uno en Guerrero. Si los municipios fueran clasificados como países, resultaría que el índice de desarrollo humano de los citados sería similar al de Malawi".
En términos de educación, municipios como Metlatónoc, Guerrero; Tehuipango, Veracruz; San Martín Peras, San Simón Zahuatlán y Coicoyán de las Flores, en Oaxaca, quedarían entre los últimos lugares de la clasificación mundial, con índices comparables a los de Burkina Faso, Sierra Leona y Etiopía. Por lo que toca al índice de salud, Metlatónoc, Guerrero, se clasificaría en el lugar 141, entre Eritrea y Congo; a su vez, Tehuipango, Veracruz, Batopilas, Chihuahua, y Santiago Amoltepec, Oaxaca, ocuparían el lugar 132 con niveles de salud semejantes a los de Sudán y Camboya.
De ese tamaño es la "buena noticia" que algunos presumen por allí.
Hay elecciones en EU. Están en juego 435 bancas de la Cámara de Representantes, 37 en el Senado y 37 gobiernos estatales.
El nuevo mapa político de EU presenta serios desafíos para México. Hay motivos para temer. Habrá mayoría republicana en la Cámara baja y ausencia de liderazgo contundente en el Senado. Resultarán las elecciones más sucias y caras. Habrán costado 50 mil millones de pesos (con eso comen una hamburguesa 307 millones de personas). Los ultraconservadores del Tea Party empiezan a tocar el réquiem de Obama. Lo económico ha sido caldo de cultivo. Recuperación lenta. Incertidumbre por una recaída. Desempleo (10%), pago de hipotecas, gasto público y déficit. Nos vienen dos años difíciles. Un Congreso semiparalizado. Un presidente concentrado en la reelección. El tiempo es lo que mata.
También hoy se vota la propuesta para legalizar la mariguana recreativa en California y médica en Arizona, Dakota del Sur y Oregon. A la propuesta californiana, los sondeos no le auguran buen futuro. Según el diario Los Angeles Times, 51% está en contra; 39 a favor. Los apoyadores apuestan por menos sangre. Legalizar quizá traiga beneficio fiscal (California podría obtener mil millones de dólares anuales). Contra la violencia no hay pronto arreglo. Primero, a limpiar el sistema de justicia, coinciden los contrarios. Una de sus principales banderas es el informe RAND. Consideran que será complicado poner en marcha la propuesta, aunque se apruebe.
El debate californiano detona la discusión mexicana. La política que rige en Estados Unidos ha ido cambiando. En 1996, California se convirtió en el primer estado en legalizar el uso de cannabis con fines médicos. Le han imitado 13 más. Hoy pueden sumarse otros tres. En México, el único cambio significativo se dio una década después: se despenalizó la portación de dosis mínimas de drogas. La producción y comercialización siguen siendo ilegales.
¿Despenalizar el comercio de mariguana sería un golpe al narco mexicano? No. La mariguana no es lo fuerte. Se cuestiona que 60% de las ganancias ilícitas provenga de ahí. La cifra sería real sólo si cada consumidor de cannabis en EU fumara 4.5 churros diarios en todo el año. Imposible. La mexicana tampoco es la mejor mercancía, dicen los que no saben.
A dos años de la tragedia nadie ha desmentido la causa de la caída del avión en que viajaban Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos y otras siete personas. El acercamiento excesivo con la estela del Boeing 767-300 de Mexicana que le precedía no resulta convincente. Nos dicen que se investigaron “todas las hipótesis posibles”, pero los muertos no hablan.
Aun cuando ayer se maniobró para posponer esas designaciones, habida cuenta de que los coordinadores de las bancadas de diputados no llegaron a acuerdos, lo único firme es que la cúpula del PRI mantenía una postura "inamovible" de apoyo a Arely Gómez para que ocupe una de las tres consejerías de renuevo del Instituto Federal Electoral. De formalizarse esa muy anunciada designación (con- tra la que ayer mismo se manifestaron algunos diputados de tres colores, representantes de Puebla, Oaxaca y Veracruz), se habrá dado un golpe irreparable a la de por sí muy maltrecha credibilidad del IFE, pues se habría convertido entonces en una ostensible pieza más de la colección de poder de Televisa, sometiendo desde ahora el curso institucional de los difíciles comicios de 2012 a la influencia de la pantalla que modela la percepción mayoritaria del país e instalando precozmente el virus de la duda respecto al papel que jugará ese ente devaluado, el micro IFE, en el proyecto televisivo de imposición en Los Pinos de Enrique Peña Nieto como una estrella de canal.
La rigurosa alineación del priísmo tras la propuesta de la hermana de uno de los vicepresidentes de Televisa muestra convergencias que van más allá de los lazos consanguíneos. Arely Gómez es apoyada marcialmente por el partido tricolor porque significa una alianza con la empresa que en su expansión política ya tiene bancadas legislativas federales, pero también con la derecha confesional a la que la mencionada aspirante sirvió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde, sólo por dar un ejemplo, ayudó desde un cargo de poderosa coordinación operativa a que el entonces presidente de ese órgano, Ma- riano Azuela, organizara una misa en instalaciones judiciales. Gómez trazó desde esa oficina de Azuela relaciones políticas y asignó contratos con la familia de Eduardo Medina Mora, miembro también de la colección Televisa, de tal manera que al término de la gestión de Azuela fue llevada por el entonces titular de la PGR a una fiscalía para asuntos electorales a la que de manera atropellada renunció unos días antes de los complicados comicios de julio recién pasado.
La renovación de un tercio de la nueva plantilla de la organización electoral tiene, por lo demás, el ingrediente de descalificación de su origen partidista, convertidos los consejeros en representantes rigurosos de los intereses grupales que les llevan a sus muy bien pagados sitiales. En el impúdico tianguis en que se ha convertido el reparto del botín llamado IFE se ha planteado incluso la posibilidad de excluir nuevamente al PRD, aunque ya no por errores o definiciones tomadas por el sol azteca, como siete años atrás, sino por acuerdo implacable del eje PAN-PRI, pues este último pretende quedarse con dos posiciones y el blanquiazul con una.
En cualquiera de las combinaciones que finalmente se acepte, lo cierto es que el mentado IFE se encamina a los comicios de 2012 en la peor de sus condiciones. Le persigue la sombra del fraude electoral de 2006, por más que ayer mismo los consejeros salientes pretendieran promover la tesis de que físicamente ya no quedarán corresponsables de lo sucedido en aquella fecha y ensalzando por boca propia las hechuras que instalaron a Felipe Calderón en Los Pinos ("excelente", dijeron que había sido la organización, administración y arbitraje de 2006, por lo que se declararon seguros de que en 2012 se "repetirá" tal portento). Uno de esos personajes que van de salida, Virgilio Andrade, se atrevió incluso a hacer profecías en aguas de Poncio Pilatos: "No será la situación electoral la que llegue a despertar al denominado México bronco; serán otros fenómenos, dado el caso, pero no será lo electoral".
"Otros fenómenos" podrían ser, por ejemplo, la creciente irritación social que, más allá de marcos políticos e ideológicos, está provocando la criminal impericia de la administración federal para contener los demonios de extrema violencia que desató con la aplicación de la "guerra" contra el narcotráfico que el interés gringo le dictó (ayer, el comisario estadunidense, Carlos Pascual, exhortaba a que no se detenga esa "guerra", pues, ya encarrerados los mexicanos, no deben permitirse "pausas"), al igual que la propia pretensión felipista de encontrar formas de legitimación, luego de la "excelente" tanda comicial organizada en 2006 (ayer, por cierto, los dirigentes de bancadas partidistas dieron otra muestra de excelencia, al "detener" a sus puras curules el reloj de la realidad para imponer uno virtual, de tal manera que aun cuando los nuevos consejeros de XH-IFE deben rendir protesta a más tardar el 31 del presente, las designaciones se harán hasta el próximo 3 de noviembre, declarando ayer un receso que terminará el miércoles próximo: uf, exceso de excelencia extra; la teoría legislativa de la relatividad).
México bronco que va viendo a sus jóvenes ser exterminados sin que haya autoridad conductora de procesos justicieros de castigo a responsables, ya no se diga de rehabilitación para una eventual reinserción a la sociedad. México donde se está sembrando el miedo social para inhibir o controlar reacciones broncas, donde se ha llegado a la fase masiva criminal de un proceso que comenzó con la polarización poselectoral, siguió con los intentos de aislamiento mediante amenazas exageradas y muy redituables de contagios de variantes gripales, y tiene hoy al país en una programada inconsciencia mediante dosis de anestesia pública televisada, de desorganización política y rechazo a lo electoral, larvado incluso el riesgo de que las armas sacadas de los cuarteles por "guerras" sabidamente destinadas al fracaso consideren necesario "sacrificarse" por la Patria civilmente deshecha.
Y, mientras el secretario HorcABCitas se declara Mulinar, pues presume ser "una mula muy cuereada",viendo a los argentinos despedir a un ex presidente con tal entrega que los mexicanos deberíamos preguntarnos cuál de los nuestros nos haría llorar (no necesariamente de alegría).
En 1998, 75 niños y niñas de la Sierra de Sinaloa dijeron al reportero Alejandro Suverza que soñaban con ser médicos, pilotos, maestros, policías. Hoy, 12 años después, el periodista se encuentra con que la gran mayoría de las niñas, ahora mujeres, son madres y amas de casa. Los niños, convertidos en hombres, se dedicaron casi todos a la siembra de mariguana y amapola.
A esta apartada región del noroeste del país la guerra contra el narcotráfico le ha sido indiferente. La mayor parte de la población se dedicaba al cultivo de enervantes en 1998 y también lo hace ahora. Los soldados, dicen los sembradores, sólo los regañan cuando los “cachan”. No podría ser de otro modo en una zona donde tampoco han cambiado la falta de servicios públicos y las nulas oportunidades.
Entre las poblaciones involucradas en un conflicto armado siempre queda la esperanza de que los “buenos” van a ganar. La angustia sufrida por los países en las guerras mundiales, o por liberales y conservadores en las revoluciones, estaba, cuando menos, mitigada por la idea de que eventualmente surgiría un vencedor; de que el punto final al conflicto se daría con la derrota de un enemigo bien identificado y definido.
En el caso del narcotráfico, la gente no tiene la certeza de quiénes son los buenos. Hay poblaciones enteras que ven en los narcotraficantes a eficaces proveedores del alimento y la infraestructura que las autoridades han sido incapaces de dar. Culpan sólo parcialmente a los criminales de la violencia, ya que desde hace décadas saben que los gobiernos han pactado con el narco a cambio de dinero y relativa paz.
Tampoco se tiene la certeza de que esta sea una guerra ganable. Arrestan a capos, destruyen plantíos, endurecen los controles y la droga nunca se acaba. El dinero desde Estados Unidos sigue fluyendo. Y para colmo, la violencia se ha incrementado.
La encuesta entre 75 niños y niñas que en el 2010 ya se convirtieron en mujeres y hombres no tiene validez estadística; sin embargo, la historia de la región y de tantas otras en el país corroboran que el testimonio refleja una realidad más amplia.
Si para los adultos el escenario de violencia y falta de oportunidades en varias zonas de México es desolador, para los jóvenes y los niños ha de ser desconcertante. No han tenido la oportunidad de ver otra realidad, una luz al final del túnel. Sueñan todavía con ser licenciados a pesar de que, al contrario del pasado, ahora eso ya no es garantía de nada.
En eso deben pensar gobiernos y sociedad antes de creer que la solución está en la persecución y el castigo. Los niños de 10 años por los que hoy sentimos lástima dentro de tres o cuatro podrían ser los criminales por quienes exigimos la pena de muerte.